Los mercados se han estado moviendo con fuerza en las últimas semanas, pero no todos por igual ni con la misma intensidad. Mientras algunos activos se ajustan levemente luego de fuertes subidas, otros reaccionan más a factores técnicos que al miedo o a las noticias macroeconómicas.
El cobre retrocede, pero sigue en niveles históricamente altos; el oro vuelve a posicionarse como refugio en medio de un dólar más débil; el petróleo corrige ante una pausa momentánea en las tensiones geopolíticas; y Bitcoin vive una de sus caídas más violentas del último tiempo, impulsada por dinámicas internas del propio mercado.
En este análisis revisamos qué está pasando realmente detrás de cada movimiento, cuáles son los factores de corto y largo plazo que están influyendo en los precios y qué niveles y eventos podrían marcar movimientos en los próximos días. El foco estará en entender el contexto.
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El precio del cobre cayó levemente, pero se mantiene sobre los 13.000 USD por tonelada, o 5,8 USD la libra, lo que nos muestra un nivel alto del metal. Esta bajada se explica principalmente por dos motivos:
Hay otros factores que están apoyando que la caída del cobre sea menos pronunciada y que el precio no caiga de forma abrupta. Uno de estos principales causantes, observamos, es que China está invirtiendo fuertemente en:
Todas esas nuevas construcciones requieren de mucho cobre para su fabricación, lo que impulsa su demanda.
Resumiendo, hay más cobre disponible en el corto plazo, pero la demanda estructural sigue fuerte, sobre todo en las grandes economías como China.
El metal volvió a superar los 5.000 USD la onza. ¿Cuáles han sido los fundamentos de esta subida?
Principalmente, se debe a 3 factores:
El oro sigue siendo visto como un refugio frente a la inflación, protección frente a riesgos geopolíticos y una alternativa frente al dólar. Mientras haya incertidumbre económica, el oro seguirá siendo el plan B favorito por el mercado. Además, como el dólar cada vez está más débil frente a las principales majors del mundo, se necesitan menos dólares para comprar oro, lo cual incentiva la compra de oro (demanda), causando que el precio del metal suba.
Los analistas creen que, por ahora, el oro podría moverse sin una tendencia clara. Hay distintos factores que sostienen un alza en el precio del oro, los cuales son:
Por otra parte, hay otros factores que podrían frenar el avance del oro. Los cuales vemos:
Esta semana, los grandes desencadenantes que podrían generar volatilidad en el precio del metal serán las nóminas no agrícolas en Estados Unidos y el índice de precio al consumidor (inflación).
En cuanto al análisis técnico del oro, técnicamente el oro rompió su media móvil de 20 días y muestra un impulso alcista. El nivel clave a observar son los 5.090 USD como la gran resistencia. Si la rompe, podría ir hacia los 5.500 USD. Es decir, vemos un oro fuerte, pero necesita romper esos niveles clave para confirmar una subida fuerte.
El crudo cae cerca del 1%, principalmente porque Irán y Estados Unidos siguen en conversaciones, lo cual minimiza el riesgo de un aumento del conflicto y una potencial guerra entre ambos países. También, los traders han estado ajustando sus posiciones en el commodity.
Hay que tener precaución, ya que Irán advirtió que responderá militarmente si hay ataque. Si la tensión entre ambos países escala, podríamos ver el precio del Brent volver a cotizar en la zona de los 70 USD.
Cuando Bitcoin se desplomó y llegó a la zona de los $60.000, el mercado pensaba que se debía principalmente a:
Todos estos factores influyeron en la caída, pero no explican por sí solos la violenta caída de la criptomoneda. Hay otro factor importante que aceleró el movimiento hacia la baja.
Un causante fueron los creadores de mercado, o market makers, que son los intermediarios que:
Para no perder dinero cuando el precio se mueve fuerte, se cubren constantemente comprando o vendiendo Bitcoin y derivados. Normalmente ayudan a dar estabilidad, pero en ciertos escenarios, pueden amplificar caídas o subidas.
Entre el 4 y el 7 de febrero, pasó lo siguiente.
Bitcoin empezó a caer desde los $77,000. Al romper el soporte en los $75,000, se activó un problema técnico. Los creadores de mercados tenían muchas posiciones en opciones mal cubiertas entre $75,000 y $60,000. Esto se llama irse en corto o estar corto.
Explicado de forma simple. Si el precio cae, están obligados a vender más para protegerse. Entonces, de esa forma vimos un efecto dominó muy interesante. Cuando Bitcoin bajó a los $75,000, los creadores de mercados tuvieron que vender Bitcoin spot o contratos futuros, lo que empujó el precio hacia abajo y los obligó a vender aún más de la criptomoneda. Eso generó un ciclo autoalimentado. Es decir, si baja el precio, venden para cubrirse, baja más, y venden más.
Un dato clave. Había más de $1.500 millones de opciones en posiciones cortas, concentradas entre los $75,000 y $60,000. Esto explica la velocidad, la abrupta caída, y por qué rebotó en la zona de los $60.000. Ahí es donde se absorbió ese último gran bloque de presión.
Hay que hacer una distinción. Este mecanismo no es malo en sí. A fines del 2023, los creadores de mercado estaban cortos en opciones sobre los $36,000, cuando Bitcoin rompió ese nivel, tuvieron que comprar la criptomoneda, lo que aceleró la subida hacia más de los $40,000.
Es el mismo mecanismo, solo que en una dirección contraria.
Resumiendo, la caída de Bitcoin no fue solo miedo, sino que la cobertura forzada de los creadores de mercado amplificó la venta, provocando una caída en cascada que se frenó recién cuando esa presión técnica se agotó.