Los mercados financieros pasan una etapa de ajuste marcada por movimientos divergentes entre activos tradicionales y alternativos. Mientras el oro retrocede por la fortaleza del dólar y las expectativas de tasas altas, Bitcoin gana protagonismo tras alcanzar su nivel más alto en más de un mes. Al mismo tiempo, el petróleo sigue generando volatilidad por la tensión en Medio Oriente y el mercado mantiene la atención puesta en la próxima decisión de la Reserva Federal sobre los tipos de interés. En este contexto, el posicionamiento del capital refleja cautela, pero también oportunidades en medio de la incertidumbre global.
El precio del oro volvió a caer por debajo de los 5.000 dólares por onza, registrando una baja cercana al 1%–1,3%. Este movimiento refleja que, en el corto plazo, algunos inversionistas están reduciendo exposición al metal, en un contexto donde otros factores están ganando protagonismo en los mercados.
Uno de los principales motivos detrás de la caída es la fortaleza del dólar. En escenarios de tensión, muchos inversionistas optan por refugiarse en la divisa estadounidense en lugar del oro, lo que tiende a presionar a la baja el precio del metal. A esto se suma el alza sostenida del petróleo, que se mantiene por encima de los 100 dólares, elevando las preocupaciones inflacionarias. Si la inflación continúa subiendo, aumenta la probabilidad de que la Reserva Federal retrase recortes de tasas, un escenario que suele afectar negativamente al oro.
Algunos analistas consideran además que el movimiento responde a una corrección técnica más que a un cambio estructural de tendencia, tras las fuertes subidas previas. De cara a esta semana, el mercado estará especialmente atento a los comentarios de Jerome Powell sobre tasas e inflación, ya que podrían generar movimientos relevantes en el metal. En línea con el oro, otros metales también mostraron retrocesos, con la plata cayendo cerca de un 2,6%.
Basándome en el gráfico que compartiste en timeframe Daily (4H visible), las fuentes consultadas y el contexto de mercado actual, te entrego el análisis:
Escenario probable: CORRECCIÓN BAJISTA
¿Por qué?
El precio rompió el soporte clave en $5,070-$5,080, activando stops de largos. El momentum bajista busca la zona psicológica de $5,000 para tomar liquidez. Preocupaciones inflacionarias y decisión de la Fed mantienen presión vendedora. RSI en 38 confirma debilidad.
Niveles clave
Resistencias:** $5,210 / $5,331
Soportes:** $5,000 / $4,925
Si el precio respeta $5,000 y forma patrón de reversión, esperamos rebote hacia $5,210. Ruptura bajo $4,925 activa continuación bajista hacia $4,795. Operar con confirmación en precio y esperar reacción en zonas de liquidez antes de entrar.
El dólar ha retrocedido levemente frente a otras monedas en las últimas jornadas, aunque los analistas consideran que no se espera una caída significativa en el corto plazo. Este movimiento ocurre después de varias semanas de fuertes subidas, que llevaron al índice DXY —que mide la fortaleza global del dólar— a su nivel más alto en más de nueve meses.
La baja reciente se explica en gran parte por una toma de ganancias. Tras el fuerte avance, muchos inversionistas habían acumulado posiciones en dólares y ahora algunos están cerrándolas, lo que genera una corrección moderada. Sin embargo, los fundamentos que han sostenido la fortaleza de la divisa siguen presentes.
Uno de los factores relevantes es el comportamiento del petróleo. Como Estados Unidos es exportador de crudo, cuando los precios suben el dólar tiende a fortalecerse. Además, en contextos de incertidumbre global, los inversionistas suelen buscar refugio en la moneda estadounidense, lo que mantiene su demanda elevada.
Otro elemento que ha influido es la expectativa de una posible coalición liderada por Estados Unidos para proteger los barcos petroleros y mantener abierto el Estrecho de Ormuz. Si el suministro energético se normaliza, podría disminuir la tensión en los mercados y moderarse parte del impulso reciente del dólar.
También pesan las decisiones de política monetaria que se esperan esta semana por parte de la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo. Si estos bancos centrales optan por recortar tasas, sus monedas podrían debilitarse frente al dólar. En particular, la libra esterlina podría verse presionada si el Banco de Inglaterra da señales claras de flexibilización, ya que tasas más bajas suelen restar atractivo a una moneda.
Por otra parte, el USDCLP abre este lunes en $913. El cierre del Estrecho de Hormuz desde que estalló el conflicto entre Estados Unidos e Irán, ha traído consigo un choque sistémico en materias primas: cobre sobre USD 13.000 la tonelada y aluminio en máximos de cuatro años, mientras 40.000 toneladas mensuales de cobre quedan atrapadas en el Golfo Pérsico. El peso chileno cerró la semana previa cerca de $919, con una variación mensual que acumula más de 56 pesos al alza.
El metal rojo es el centro de la economía chilena, y cuando la logística global se rompe, el peso reacciona.
Escenario probable: **CORRECCIÓN ALCISTA**
¿Por qué?
El par rebotó desde mínimos en zona $892 y cotiza en $913, mostrando recuperación técnica. El Stocástico sale de sobreventa, pero las medias móviles aún presionan a la baja. Contexto externo desfavorable limita el impulso.
Niveles clave
Resistencias: $928 / $950
Soportes: $909 / $892
El par busca consolidar sobre $909. Perder ese nivel reactiva presión bajista hacia $892. Romper $928 confirmaría cambio de sesgo. Opera con stops ajustados y gestiona el riesgo en cada decisión.
El precio del petróleo cayó cerca de un 3,3% durante la mañana y volvió a ubicarse por debajo de los 100 dólares por barril, en un movimiento que refleja que el mercado está reevaluando si el suministro global podrá sostenerse pese a la tensión en Medio Oriente. La corrección responde, en parte, a señales que han reducido el temor inmediato a una interrupción severa del flujo de crudo.
Uno de los factores clave ha sido el intento de reabrir con mayor normalidad el Estrecho de Ormuz. Estados Unidos está organizando una coalición para proteger a los barcos petroleros, lo que ha generado cierta tranquilidad en los mercados ante la posibilidad de que el suministro continúe operando con menos interrupciones. A esto se suman señales concretas de actividad: durante el fin de semana un petrolero y dos buques lograron cruzar la zona, India busca movilizar más embarcaciones y Estados Unidos permitió el tránsito de petroleros iraníes, reduciendo el miedo inmediato a una escasez.
Sin embargo, el riesgo sigue siendo elevado. Irán ha atacado buques en la región y el tráfico marítimo ha caído con fuerza, aunque el país continúa exportando cerca de 1,5 millones de barriles diarios. En este contexto, el mercado mantiene la cautela ante la posibilidad de que el conflicto se prolongue y vuelva a tensionar el suministro.
Pese a la baja reciente, los precios siguen en niveles altos. El Brent se mantiene cerca de los 100 dólares, un rango que no se veía desde 2022, mientras que el Estrecho de Ormuz continúa siendo un punto crítico, ya que por esa vía transita cerca del 20% del petróleo mundial. Además, los ataques en la zona ya han impactado exportaciones y operaciones aéreas en Dubái, reforzando la incertidumbre en torno al mercado energético.
El precio de Bitcoin subió más de un 3% y alcanzó su nivel más alto desde principios de febrero, en un movimiento que ha llamado la atención del mercado por su relativa independencia frente a otros activos sensibles al contexto geopolítico. Mientras varios mercados han reaccionado directamente al conflicto en Medio Oriente y a la volatilidad del petróleo, Bitcoin ha mostrado un comportamiento más propio, encontrando espacio como activo alternativo según distintos analistas.
Otro factor relevante detrás del avance ha sido la entrada de capital institucional. Parte del impulso se explica por compras significativas de la empresa Strategy (MicroStrategy), liderada por Michael Saylor, conocida por su estrategia de acumulación de Bitcoin. A esto se suma un mayor flujo de dinero hacia los ETF vinculados a la criptomoneda, lo que ha contribuido a sostener la tendencia alcista.
El movimiento no se limitó solo a Bitcoin. Varias criptomonedas también registraron subidas, y las acciones del exchange Coinbase avanzaron en paralelo, reflejando un mayor optimismo en el segmento. Sin embargo, pese al repunte reciente, Bitcoin todavía se mantiene más de un 40% por debajo de su máximo histórico, que fue cercano a los 126.000 dólares en octubre, lo que indica que aún se encuentra lejos de sus niveles récord.
Basándome en el gráfico D1 adjunto y las fuentes consultadas, aquí está el análisis técnico para Bitcoin en la semana del 16 de marzo de 2026:
Escenario probable: **CORRECCIÓN EN RANGO / LATERAL BAJISTA**
¿Por qué?
BTC opera en rango de acumulación entre $60,000 y $72,000. El gráfico muestra estabilización cerca de $66,000-$67,000 tras flush a $62,900 en febrero. Caída acumulada de -47% desde ATH de $126,021. Soporte clave en $63,700 bajo vigilancia.
Niveles clave
Resistencias: **$72,000** / **$74,150**
Soportes: **$65,000** / **$62,900**
El precio negocia estructura entre $60K y $72K. Ruptura decisiva de cualquiera de estos niveles determinará el próximo movimiento mayor. Perder $65K expone zona de $60K. Recuperar $73,300 con cierre diario abriría camino a $80,700. RSI neutral a 59. Opera con stops ajustados.
El mercado sigue muy atento a la próxima reunión de la Reserva Federal del 18 de marzo, aunque todo indica que en esa instancia no habrá cambios en las tasas de interés. Actualmente, las expectativas del mercado apuntan cerca de un 95% de probabilidad de que las tasas se mantengan en su nivel actual, lo que refleja que el banco central aún prefiere esperar más información antes de iniciar un ciclo de recortes.
Una de las principales razones es que la inflación ha mostrado mejoras, pero todavía no lo suficiente para que la Fed se sienta completamente cómoda. El índice de precios al consumidor (IPC) bajó a 2,4% y la inflación subyacente a 2,5%, cifras que van en la dirección correcta. Sin embargo, el indicador que más observa la Reserva Federal —el PCE— se mantiene cerca del 3%, lo que sugiere que la presión inflacionaria aún no está totalmente controlada y justifica una postura más prudente.
En el mercado laboral también se observan señales de enfriamiento, aunque sin indicios de una crisis. Durante febrero se crearon cerca de 92.000 empleos y la tasa de desempleo subió a 4,4%. Estos datos indican una moderación en la actividad laboral, pero todavía no representan una debilidad suficiente como para obligar a la Fed a recortar tasas de inmediato.
Además, la economía en general sigue mostrando cierta solidez. El crecimiento del PIB se estima cerca del 2,1% y los indicadores ISM continúan en zona de expansión, por encima de los 50 puntos. Mientras la actividad económica se mantenga firme, el banco central tiene menos urgencia para aplicar estímulos monetarios.
En este escenario, marzo aparece prácticamente descartado como momento para el primer recorte de tasas. Abril se considera posible, pero con una probabilidad relativamente baja, cercana al 17%. El escenario más creíble actualmente apunta a junio, con cerca de un 47% de probabilidad, aunque si la inflación no sigue bajando podría incluso retrasarse hacia septiembre.
De cara a los próximos meses, el mercado estará pendiente principalmente de tres factores: los nuevos datos de inflación —especialmente el IPC y el PCE—, los reportes de empleo y la evolución del contexto global, en particular el precio del petróleo y las tensiones geopolíticas. Estos elementos serán clave para determinar cuándo la Reserva Federal tendrá el espacio suficiente para comenzar a recortar las tasas.