En el 2025, el oro ha subido más de un 65% en el año. Hoy vemos una fuerte tendencia al alza por el metal, debido a 5 factores fundamentales. Uno de ellos es el debilitamiento del dólar, tasas de interés más bajas y fuertes compras de oro por parte de los bancos centrales.
Por otra parte, el yen se fortalece frente al dólar, debido a una fuerte especulación de que el gobierno japonés haga una intervención y salga a comprar yenes usando dólares. Ha habido señales claras de que, si no se revierte la tendencia a la baja que sigue mostrando el yen, habría una intervención gubernamental. Si eso pasa, subiría el precio del yen y bajaría el precio del dólar, lo que estamos viendo hoy por mera especulación.
Bitcoin sigue con tendencia bajista a pesar de mostrar posibles señales de corrección. De mantenerse la tendencia y superar el soporte psicológico, la mayor critpomoneda podría llegar a la zona de los $80.000. ¿Se viene un invierno criptográfico?
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En los últimos tres meses, el metal pasó de romper la barrera psicológica de los USD 4.000 y superar los USD 5.000 por onza, algo que hace poco parecía impensado. Hay 5 fundamentos clave que están provocando esta constante alza en el mental.
Muchos inversionistas están preocupados por el valor del dólar, el cual se sigue debilitando frente a las principales monedas del mundo. El dólar index en la última semana ha caído un 1,8% (1.900 puntos), lo que evidencia un debilitamiento claro de la principal moneda del mundo.
Hay una constante preocupación en el mercado por más deuda pública, más gasto fiscal, más conflictos políticos y comerciales y una mayor presión política sobre los bancos centrales. Todo esto junto genera una sensación de que las monedas están perdiendo valor en el tiempo.
Por esta razón es que el oro ha estado ganando fuerza en los últimos meses, ya que el metal no depende de ningún gobierno ni banco central. Por eso, cuando la confianza en el sistema baja, se compra oro como reserva de valor. Es decir, si no se confía en el dinero, los inversionistas y el mercado tienden a protegerse con oro.
Con tasas más bajas, el costo de tener oro desaparece, ya que el metal no paga intereses. Cuando eso ocurre, el efectivo deja de ser atractivo, los bonos rinden menos y se espera que haya más recortes de tasas.
Sumado a eso, hay billones de dólares estacionados en fondos de mercado monetario. Si una parte de ese dinero que está en esos fondos se mueve al oro, es decir, se compra más oro, el precio puede subir mucho más de lo que estamos viendo actualmente.
Es decir, cuando el dinero ya no rinde como antes, el oro se vuelve más atractivo para los inversionistas.
Los bancos centrales son los principales compradores de oro y ellos no miran el precio. Desde 2010 y con más fuerza desde el 2022, los principales bancos centrales del mundo han reducido su exposición al dólar y han aumentado sus reservas de oro.
Los países con mayores tensiones geopolíticas y los que desconfian en el sistema financiero occidental están siendo los principales compradores actuales del metal. Hay que recordar que el oro no puede ser congelado ni sancionado.
En resumen, los bancos centrales están comprando oro para sus reservas y no para especular con el precio del metal.
Las bolsas estadounidenses también están cotizando en zonas de máximos históricos y eso asusta a los inversionistas. El mercado sigue dependiendo mucho de un grupo selecto de acciones tecnológicas y del sector como tal. El S&P 500 se está moviendo principalmente por lo que hagan Nvidia, Tesla, Amazon, Microsoft y Meta. Las principales 7 magníficas.
Los inversionistas están sintiendo que el riesgo en las acciones está más alto de lo normal, cuyo margen de error es pequeño. Bajo ese escenario, el oro está apareciendo como alternativa de diversificación a las acciones que parecen “demasiado caras”.
El oro tiene una particularidad. A diferencia de otros activos financieros, cuando sube fuerte, suele seguir subiendo con la misma intensidad. Históricamente, en la mayoría de los años donde el oro subió más del 20%, volvió con esa misma tendencia el año siguiente. El promedio de esas subidas fue superior al 15%.
En el 2024, el metal subió un 27% y en el 2025 lo hizo en un 65%. Muchos inversionistas están comprando el metal porque ven que la tendencia aún sigue vigente, con fuerza.
Resumiendo los 5 factores clave que están provocando esta tendencia alcista del oro, superando los $5.000 por onza, han sido la desconfianza que está viviendo el sistema, la probabilidad de que haya más recortes de tasas, la continua compra de oro por parte de los bancos centrales, las acciones sobrevaloradas y el impulso técnico que refuerza la tendencia.
Japón y Estados Unidos están dando señales claras de que podrían intervenir en el sistema cambiario para frenar la caída del yen. Esa señal fue suficiente para que las monedas se movieran fuertemente hacia la baja.
Distintas autoridades de EE.UU. Y Japón activaron lo que se llama una “revisión de tasas”. Si bien eso no es una intervención directa, suele ser un paso previo. Esto el mercado lo ha interpretado como que, si el yen sigue cayendo, es muy probable que el gobierno salga a actuar y a intervenir la moneda para frenar la caída.
El resultado ha sido inmediato, en donde hemos visto una caída del dólar del 1,7% frente al yen japonés en solo un día, registrando la mayor caída desde agosto de 2025. También el dólar se ha debilitado frente a otras monedas asiáticas, como en el caso del USDSGD que cayó 1,20% en un día.
Volviendo al concepto de “revisión de tasas” y su importancia, se refiere a que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la Fed en Nueva York, le pregunta a distintos bancos y operadores a qué precios podría comprar o vender dólares y yenes. Es una forma de “preparar el terreno” antes de intervenir las monedas. Si bien no siempre termina en acción y puede que no termine ocurriendo, el mercado suele tomárselo con preocupación y muy en serio.
La preocupación por el yen se debe a que lleva muchos meses débil frente a las principales majors del mundo. Eso provoca que las importaciones sean más caras, afectando directamente a los consumidores japoneses. Junto con eso, Japón está teniendo un mayor gasto fiscal, prometió alivios fiscales y sus bonos siguen bajo presión con rendimientos disminuidos. Los rendimientos del bono japonés a 10 años subieron de 1,6% a 2,3%, lo que muestra una señal clara de estrés financiero.
Estados Unidos está involucrado en esta caída del yen, ya que quieren rendimientos de bonos más bajos. Eso quiere decir que buscan menos intereses que pagar por deuda, hipotecas más baratas y un financiamiento más fácil para las empresas. Hay que destacar que un dólar demasiado fuerte y con mercados inestables van en contra de ese objetivo.
De momento solo ha habido señales de una posible intervención; aún no ha habido nada concreto, son solo señales, no una acción directa. No hay que olvidar que Japón ya intervino en julio de 2024, gastando unos 35.000 millones de dólares para comprar yenes.
En resumen, EE.UU y Japón están cada vez más incómodos con un yen débil. Se han estado activando algunas señales previas a una posible intervención; lo que ha hecho reaccionar de forma inmediata al mercado. Es por eso que vemos el USDJPY con una clara caída, ya que el mercado cree que puede haber una intervención, eso ha hecho que el dólar se debilite frente al yen.
Esa caída se explica por un hecho muy simple. Si el gobierno japonés sale a comprar yenes usando dólares, habría una mayor demanda de la moneda y una mayor oferta de dólares (más circulación de dólares), lo que haría que el yen suba su precio (se fortalezca) y el dólar baje su precio (se debilite) entre ambos pares de divisas.
Este miércoles a las 16:10 hrs Chile, haremos un webinar en vivo sobre las actas de la Fed y proxima decisión de tasas.
La criptomoneda más cotizada del mundo ha estado bajando con fuerzas en las últimas semanas. Hay distintos niveles psicológicos de precios importantes a estar vigilando, ya que si rompe dichos soportes, podríamos seguir viendo la tendencia bajista.
Bitcoin cayó hasta los $86.000; a pesar de que el precio rebotó un poco, la tendencia sigue siendo hacia la baja. Desde su máximo histórico en octubre, la criptomoneda ha caído cerca de un 30%. Esto confirma que el mercado sigue con una presión vendedora.
Hay distintos niveles de soporte a monitorear si es que el precio logra romper con esa barrera. La zona actual clave se encuentra con una media móvil de 100 semanas en el precio de $87.145. Ese es un soporte de largo plazo. Por ahora, Bitcoin sigue aguantando en esa área.
Si pierde fuerza y rompe ese soporte, podríamos ver un precio de $84.099, un precio promedio de compra de los ETF spot de Bitcoin en Estados Unidos. Si llega a los $82.713, sería un precio promedio de los compradores de 2024, y si llega a la zona de los $80.000 - $76.000, coincidiría con mínimos anteriores y un nivel psicológico muy importante.
Si Bitcoin cae bajo los $80.000, el mercado podría entrar en una fase más débil y podríamos ver un posible invierno criptográfico.
Por otra parte, Ark Investment ha aprovechado la caída de Bitcoin y compró $21,5 millones de acciones del sector cripto en Coinbase, Circle y Bullish. Esto es coherente con la estrategia de la compañía, que compra fuerte cuando el mercado cae y no cuando está eufórico. Lo que está viendo el fondo no es un rebote inmediato, sino que el valor de la criptomoneda en el largo plazo aumente y se den estas correcciones.
Estados Unidos quiere asegurarse el acceso a materiales clave que sirven para la tecnología y defensa. Para eso, la estrategia que está haciendo es comprar acciones en empresas estratégicas, para así aumentar su participación, en vez de regularlas o subsidiarlas.
Trump anunció que planea invertir US$1.600 millones en una empresa de tierras raras. A cambio de esa inversión, tomaría participación accionaria de la compañía. La empresa de la cual hablamos es USA Rare Earth, que tiene un proyecto minero en Texas y planea fabricar imanes de tierras raras en Oklahoma.
Estos imanes son esenciales para la fabricación de:
En la actualidad, las tierras raras son primordiales para la economía moderna y Estados Unidos depende mucho de China para su suministro, lo cual, con el aumento en las tensiones geopolíticas, es un riesgo. Depender de un solo país lo deja en un escenario desfavorable y sin poder de control o negociación.
Este plan de invertir en acciones ligadas a las tierras raras se suma a otras iniciativas donde el gobierno entraría como socio inversionista y no solo como regulador.
Resumiendo y explicado de forma simple, estamos viendo que el gobierno de Estados Unidos está armando un portafolio industrial de inversiones. Se está transformando en un inversionista estratégico, priorizando sectores donde hay un riesgo geopolítico, la cadena de suministro es crítica y en donde China domina el mercado.